QUÉ ES APS Y LAS LISTAS DE INTERINOS 
2 de marzo de 2008

 

 
Si les digo que desde APS queremos dos listas de interinos no me van a entender, y mucho menos si añado que las listas son asunto secundario. No lo hará la sociedad navarra en general, porque parece un asunto meramente sindical, pero tampoco me entenderán muchos profesionales de la enseñanza a quienes o todas esas batallas les quedan algo lejanas o bien no han sido informados correctamente. Como mucho, alguno se enfadará porque digo que la gestión de listas es cuestión secundaria.
En la guerra entre los sindicatos tradicionales, que tienen convocada una huelga para volver a la lista única, y el Departamento de Educación, que ha decidido modificar el actual sistema y crear dos listas, cada parte ha podido exponer suficientemente sus razones en los medios de comunicación; no hay más que ver la cantidad de noticias, colaboraciones y cartas al director que sobre este asunto se han publicado en las últimas semanas. Pero les aseguro a los lectores que les faltan datos.
Por ejemplo, no se sabe exactamente a qué se alude cuando se dice por parte de unos y otros que todos los sindicatos promueven las movilizaciones “salvo APS”. Seguramente que se entiende que si ocho o nueve sindicatos se unen en sus reivindicaciones y solo uno no lo hace, es porque ese sindicato es rarito y marginal. Primer error: estamos hablando de listas de interinos que trabajan en la educación secundaria pública y resulta que APS es la Asociación de Profesores de Secundaria (de la red Pública) que en las últimas elecciones sindicales de hace un año recibió los votos del 65% de los mismos. Es, por lo tanto, el sindicato mayoritario de la secundaria pública sin discusión y con diferencia, y tiene entre sus afiliados profesores de todo tipo, fijos e interinos, e incluso algún aspirante a interino que todavía no ha trabajado nunca.
Creo que tampoco está de más recordar qué se entiende por lista doble o única. Doble –la que quiere nuestro Consejero- significa que después de las oposiciones se harán dos listas. En la primera de ellas estarán los aspirantes que hayan sacado más de un cinco en la oposición, en tanto caerán a la segunda los demás. En la lista única que defienden los sindicatos de siempre estarían todos los aspirantes, independientemente de su nota de oposición, y se ordenarían como hasta ahora: sumando los puntos obtenidos en la oposición a los acumulados por la experiencia, esto es, por haber trabajado en años anteriores. El dato ausente en este caso es que el baremo actual concede hasta un máximo de 12 puntos a la experiencia y un máximo de 4 a la nota de oposición, esto es, favorece totalmente a la primera sobre la segunda. Lo  que no dicen los sindicatos es que quieren (así lo firmaron en el pacto del año pasado) que esta diferencia no solo no disminuya sino que se amplíe.
¿Y qué dice APS? Pues desde el inicio de las riñas APS hizo una propuesta pensando en todos nuestros compañeros: que exista una lista única, pero que no haya tanta desproporción entre los puntos por experiencia y los obtenidos en la oposición, y en la que estén tanto quienes hayan trabajado anteriormente para el Departamento de Educación del Gobierno de Navarra como quienes no lo hayan hecho y se presenten a las próximas oposiciones. Y que además exista otra lista que incluya a todos aquellos que quieran entrar a trabajar en Navarra pero no estén en los supuestos anteriores. El motivo de esta segunda lista es otro dato omitido: que este criterio ya se aplica en otras Comunidades y blinda a las mismas de la entrada de docentes foráneos. Esto es lo que explica a los padres de chicos en edad escolar por qué vienen tantos profesores de otras Comunidades a cubrir bajas, y a los padres de los navarros recién licenciados por qué sus hijos no encuentran trabajo en la enseñanza. En realidad, no nos gusta demasiado este sistema, que tiene algo de xenófobo o pueblerino, pero ya les digo, existe en otras Comunidades y aquí estamos pagando el pato. ¿Me van entendiendo qué dobles listas queremos en APS? No crean, por lo tanto, a los que dicen que defendemos las listas del Consejero ni a quien da a entender que no nos importan nuestros compañeros interinos con experiencia.
Me queda desenfadar a los ofendidos porque haya considerado este asunto como secundario. Porque digo ‘secundario’ y no ‘poco importante’. ¿Cómo no le va a importar a quien, como mi mujer, lleva quince años trabajando para el Gobierno de Navarra la posibilidad, remota o no, de quedarse sin trabajo el año que viene?
Para explicarlo, tenemos que hablar de cifras. El domingo pasado, el Consejero Pérez Nievas nos decía desde los periódicos que este curso se han contratado 600 profesores más que en el pasado y que en doce meses se han sacado más de mil plazas de empleo público en la enseñanza. Realmente las plazas para secundaria, que es de lo que hablamos, son 550, y en teoría se ha hecho esta oferta porque desde hace años existe un número excesivo de interinos (en torno a 1200 en secundaria), lo que obviamente ocasiona problemas en la calidad de la enseñanza pública. Hay, por ejemplo, Institutos en los que hasta el 40% de sus profesores son nuevos cada año. Está claro que así no se puede ni trabajar ni competir.
Hombre, si arrimo el ascua a mi sardina sindical y cuento con el Consejero que se han creado 600 nuevos puestos y se ofrecen 550 plazas de empleo público, me sale que se soluciona poco del problema de los 1200 interinos. No les digo la trampa, pero estoy contando mal. Lo que otros no les dicen es que también cuentan mal: no se están ofertando 550 plazas a los interinos de secundaria. Son 550 plazas para trabajar en secundaria, de las cuales 246 son de acceso libre y 276 (más del 50%) están reservadas para promoción interna de nivel B a nivel A, es decir, para que nuestros compañeros de primaria y de algunos otros cuerpos puedan ejercer en secundaria. Nadie va a discutir el derecho que tienen todos los trabajadores a la promoción interna, y mucho menos el de nuestros maestros, que comparten su vida e intereses por la educación de los navarros con nosotros los profesores. Pero hay un contrasentido entre que se diga que la oferta de empleo público (pactada entre Administración y sindicatos) se hace para solucionar el problema de la temporalidad de los profesores de secundaria y el que se reserven más de la mitad de las plazas para no profesores.
Esta ha sido la reivindicación principal o, si lo quieren, primaria (¿me entienden lo de secundario de las listas?) para APS. Entendemos que no se puede estar más de quince años sin hacer apenas oferta de empleo público en educación secundaria y ahora hacer una oferta de este tipo. Con estas oposiciones, no solo se recorta a la mitad la posibilidad que un interino licenciado tiene de sacar una plaza sino que además se le elimina la posibilidad de sacarla en el futuro, ya que esas plazas se habrán cubierto por promoción interna. Añádase que en los últimos quince años se han sacado miles de plazas de nivel B, y que quienes promocionen desde estos niveles dejan cientos de plazas que volverán a ser sacadas en concursos posteriores de ese nivel. Y ya lo saben (¿o no?): nadie puede promocionar al nivel B, ni desde los C y D ni desde los contratados en el nivel A siquiera: un licenciado, señores, no puede ejercer como maestro.
Y ahí vuelve a estar APS. Nuestra propuesta es que este año y por la excepcionalidad de la oferta se reserve el 5% y no el 50% para la promoción interna. No hay ningún impedimento legal y es lo que hizo Cataluña en las últimas oposiciones, celebradas en las mismas circunstancias que concurren en Navarra este año. En Galicia fueron más lejos: no reservaron ni una sola plaza de promoción interna. Creemos que 30 plazas de reserva son suficientes y se corresponden con los criterios que inspiran la promoción interna. Así se lo hemos propuesto a los demás sindicatos, pero han mirado para otro lado, quizás porque sus representantes sindicales pertenecen en su mayoría al nivel B. Tampoco la Administración quiso saber nada, seguramente por temor a movimientos en las filas de primaria, ahora más calmadas.
Por eso APS, que se creó el año pasado para defender los intereses del profesorado de secundaria -créanme que descuidados desde siempre- no secunda la huelga de los demás sindicatos. Pero tampoco está a partir un piñón, ni mucho menos, con nuestra Administración educativa. Parece que no gustamos a unos ni a otros, quizá porque –aunque no se den cuenta- les descompensamos el tradicional juego de entendimiento por debajo de la mesa: yo te doy, tú me das, este año hacemos esto, el que viene lo otro y de mil amores. Hay incluso en nuestras filas algún malpensado que cree que cuando el señor Pérez Nievas dijo que “si se demuestra que este sistema de gestión de listas lesiona a los interinos, lo cambiaré para el año que viene” venía a decir que este año se queda la cosa como está para los de secundaria y el año que viene, que habrá oposiciones de primaria, volvemos a lo de antes y todos tan contentos. Y es que nos ponemos viscerales en el fragor de la batalla.
Desde APS creemos que el asunto de las listas es secundario. ¿Me entienden?
 
 
Óscar Gilarrondo
Profesor de Secundaria y delegado de APS